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martes, 12 de enero de 2010

Irlanda durante la Segunda Guerra Mundial (I)

Primera parte del capítulo referente a Irlanda, sobre su actuación durante el conflicto que nos atañe. Como veis me he tomado unos meses libres para estudiar diversas asignaturas y también para documentarme sobre los países de los que se hablará en Europa en dos bandos. A partir de ahora vuelvo con ánimos renovados. Que disfruteis con esta introducción del capítulo. Pronto la actuación irlandesa en la guerra, prestando especial atención a los voluntarios y a los irlandeses del norte o Ulster. Saludos a todos y todas.
- Situación hasta 1939

A lo largo de todo el siglo XIX surgió en Irlanda un fuerte movimiento político que propugnaba la separación de la isla del Reino Unido. Ante la imposibilidad de mantener bajo una férrea disciplina al territorio de mayoría católica los políticos ingleses fueron concediendo poco a poco libertades a Irlanda que no gozaban otros territorios del imperio británico. Así, en 1914 se adoptó la autonomía irlandesa, pero la Primera Guerra Mundial relegó el proyecto a un segundo plano. Durante el conflicto los irlandeses se movilizaron y unieron al ejército británico, organizándose en dos ramas: los voluntarios del Ulster y los voluntarios de Irlanda del sur. Tanto unos como otros no buscaban sino una posterior ayuda por parte de Londres. Aún así el movimiento independentista siguió latente, promoviéndose varias y diversas manifestaciones. Entre 1916 y 1917 se suceden represalias contra los dirigentes de partidos nacionalistas como el Sinn Féin. Muchos de ellos son ahorcados y otros tantos encerrados de por vida. Los supervivientes de estos partidos se organizaron de nuevo y obtuvieron cada vez más representación en las diferentes elecciones que se sucedieron hasta que, en 1919, se proclamó la independencia irlandesa. Comenzó entonces una confrontación entre partidarios de la continuidad en el Reino Unido (como los voluntarios del Ulster) y los partidarios de la independencia (como el IRA o Ejército Republicano Irlandés).

Durante casi tres años el Ira y varios grupos radicales separatistas comenzaron una guerra de guerrillas contra el ejército británico y los paramilitares fieles a Londres. Ante la gravedad de la situación el parlamento británico ofreció a Irlanda el denominado Tratado de Partición, por el cual se ofrecía la autonomía casi total, en forma de dominio, a la región sur y centro; mientras que al Ulster se le concedía la capacidad de elegir entre seguir siendo parte del Reino Unido o unirse al nuevo dominio, denominado Eire. Por este tratado las regiones que se declararan autónomas tendrían una independencia casi absoluta y representación en el parlamento de Londres.

A pesar del incremento de las libertades y de la autonomía irlandesa, muchos de los miembros más radicales del IRA y el Sinn Féin sintieron la necesidad de una independencia absoluta y la derogación del Juramento de Obediencia y Fidelidad a la Corona. El nuevo ejército irlandés, manifiestamente a favor del tratado, se enfrentó a la facción del IRA dirigida por Éamon de Valera en una nueva guerra de guerrillas. Tras varias derrotas de los rebeldes, en mayo de 1923 se firmó la paz que supuso la unión de las facciones irlandesas si bien la rivalidad entre las mismas permanece hasta la actualidad.

A pesar de las graves pérdidas provocadas por los sucesivos y constantes enfrentamientos en toda Irlanda, la obtención de la autonomía supuso un empuje a la industrialización de la economía del futuro país. Se electrificó la iluminación de las ciudades y comenzó a fomentarse la creación de empresas privadas de régimen capitalista. Comenzaron a aparecer también conflictos económicos con Inglaterra, que empobreció y paralizó en ocasiones el país. A ello se unió la llegada de la Gran Depresión, que llevó al gobierno autónomo a tomar medidas muy proteccionistas como la autarquía y las medidas arancelarias. Por desgracia para los irlandeses estas medidas no hicieron sino bajar la productividad y fomentar el desabastecimiento. De esta forma el estado se vio obligado a comprar las empresas no rentables mediante nacionalizaciones, creando un régimen de monopolio que, junto a un mayor gasto público, permitió alcanzar antiguos niveles de renta y producción.

2 comentarios:

Matias dijo...

Muy bueno, la verdad que la historia de los Irlandeses es poco conocida. Buena iniciativa.

mataclanes dijo...

IRA= Irish Republican Army. Es decir, republicano y no "revolucionario".